La ultraderecha en Argentina
El Congreso argentino posterga la votación del proyecto estrella de Milei en medio de incidentes entre manifestantes y policías
Policías se enfrentan con manifestantes durante una protesta contra el proyecto de la 'ley ómnibus' a las afueras del Congreso, hoy en Buenos Aires. / EFE / JUAN IGNACIO RONCORONI Javier Milei recibió un alivio del Fondo Monetario Internacional (FMI): 4700 millones de dólares que en parte serán destinados a pagarle al organismo. La alegría del Gobierno de ultraderecha no pudo ser completa porque la cámara de Diputados postergó hasta este jueves, en el mejor de los casos, la votación de la Ley Ómnibus que el presidente necesita como el aire. Lo que se juega con la aprobación de esa normativa es la posibilidad de obtener facultades especiales para prescindir del mismo Parlamento. Los debates fueron tensos y se extendieron por casi 12 horas. Afuera del recinto, las fuerzas de seguridad reprimieron a los manifestantes que rechazan la promulgación de un proyecto que busca cambiar de raíz la vida económica, social y cultural de este país.
La iniciativa, que es la otra cara de la moneda del ambicioso Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) de Milei, intenta reducir a la mínima expresión el rol del Estado, promueve una desregulación irrestricta de todas las actividades, favorece la concentración de grandes grupos económicos, eleva las penas contra los que participan de la protesta social, flexibiliza la protección ambiental y crea las condiciones para el desguace del sistema educativo. A la par de la discusión parlamentaria, unos 1750 kilómetros al sur de la ciudad de Buenos Aires, unos 200 bomberos y personal de Defensa CIvil trabajaban a destajo para contener un incendio que ya se devoró 2000 hectáreas. El desastre comenzó en el Parque Nacional Los Alerces. Las llamas arrasaron con un bosque nativo. El siniestro, se ha informado, ha sido intencional y por supuestas razones especulativas. Si se aprueba la Ley Ómnibus, que ablanda sustancialmente la legislación medioambiental para favorecer la actividad económica, esas situaciones podrían replicarse.
El oficialismo cree tener los votos suficientes para aprobar la Ley Ómnibus y que pase de inmediato al Senado. Los incidentes afuera de la legislatura tuvieron, sin embargo, un efecto disuasivo puertas adentro. Los diputados consideraron que era mejor pasar a un cuarto intermedio. Ese paréntesis no ha sido del agrado del Gobierno.
La saña de los uniformados descargada contra los manifestantes que se encontraban en las inmediaciones del Parlamento le añadió un momento de zozobra al debate. "La policía no para de reprimir y golpear gente. Estando tirado en el piso me molieron a palos y a patadas”, denunció el dirigente de izquierdas, Eduardo Belliboni. De acuerdo con la diputadaMyriam Bregman, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, "ha montado un show para justificar la ley". Otro diputado, Alejandro Vilca, fue embestido por un gendarme. Una semana antes de los debates en el Congreso, frente a la misma legislatura, una multitud, convocada por el movimiento obrero, había expresado también su oposición al proyecto.